«¡Oh Laboral, mi Laboral!»

Alumnos de Culleredo protestan contra el anuncio del cierre de bachillerato en la Universidad de Fonteculler con un vídelo en el que emulan la célebre escena de «El club de los poetas muertos». La Xunta propone trasladarlos al IES Fonte de Trabe


Culleredo

Una decisión de la Consellería de Educación ha terminado, de momento, con varios alumnos de la Universidad Laboral subidos a sus mesas del aula. Es su respuesta al reajuste ordenado por la Xunta en los cursos de bachillerato en dos centros de Culleredo.

El origen del problema está en el bum demográfico del 2008, que ahora provoca un embudo en las aulas de los primeros cursos de la ESO en el instituto Rego de Trabe. Para conseguir más espacio, la Delegación de Educación ha decidido colocar los cursos de bachillerato de este centro en el edificio de Marítima de la Universidad Laboral. Pero, y aquí está la principal queja de la comunidad escolar, bajo titularidad del propio Rego da Trabe, que dejaría además sin bachillerato a la Laboral. Los alumnos de este centro han mostrado su desacuerdo, al igual que buena parte del profesorado de bachillerato, que ve en el aire sus propios puestos de trabajo.

«Hemos hecho un esfuerzo importante para asumir las auditorías y la gestión de calidad pero porque queremos seguir ofreciendo un bachillerato de alta calidad», señala Teresa Vargas, profesora de Filosofía, quien no pierde el optimismo y confía en que la Universidad Laboral, «un edificio que los alumnos no quieren abandonar porque es muy especial», mantendrá su bachillerato. «Vamos a pensar que ha sido una mala ocurrencia, de la que se darán cuenta y buscarán otra solución», explica Vargas.

Porque la fórmula propuesta desde la consellería implica que los futuros alumnos de bachillerato del Rego de Trabe estarían en el recinto de la Laboral pero deberían ir al centro matriz para hacer unas fotocopias, una gestión administrativa o comprar un bocadillo. «Eso supone cruzar una carretera, ¿quieren eso los padres y la Xunta? Yo creo que no», ironiza la profesora.

La Universidad Laboral tiene 999 alumnos, de los que 160 corresponden a las siete aulas de bachillerato. Varios de ellos grabaron vídeos inspirados por la famosa escena final de la película El club de los poetas muertos y que el centro colgó en su página de Facebook. «Oh Laboral, mi Laboral», decía cada uno según se subía a la mesa. Es la primera de las muchas protestas que avanzan para hacer cambiar de idea a la Xunta, además de recordar los argumentos académicos. Se dio la triste casualidad de que el mismo día, a finales de noviembre, que se anunció la extinción de los dos últimos cursos para dentro de un año, el Ministerio de Educación reconocía a la Universidad Laboral con el Premio Nacional de Buenas Prácticas Docentes.

Desde el Concello de Culleredo, gobernado por el Partido Socialista, también avanzan resistencia a la medida de la consellería. El alcalde, José Ramón Rioboo, considera «inadmisible» que la Xunta no hubiese contactado antes con los institutos y el Concello. «A pesar de las reiteradas peticiones de reunión para abordar en conjunto unas cuestiones prioritarias para la población, el jefe territorial de la Consellería solo ha tenido el silencio como respuesta, sin dar ni una sola explicación, lo que vemos como una grave falta de respeto a la corporación», sentenció el regidor, quien hace varios meses mantuvo un encuentro con representantes de la consellería «en el que precisamente se concretó fijar una reunión para el último trimestre del año para trabajar en conjunto, junto con las AMPA y el profesorado, en este tema y determinar la mejor planificación educativa».

El regidor cullerdense expresó ayer su «hartazgo y malestar» por la demostrada «nula disposición del jefe territorial de actuar con sensatez y diálogo». Por eso, se pregunta si alguien que está siendo incapaz de tener una actitud conciliadora debe asumir esta responsabilidad en un área tan importante y vital como la de Educación.

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