Quitando a Noruega, la gran favorita de este Mundial, hay una igualdad evidente, con varias selecciones candidatas por detrás. Ahí están Francia, Dinamarca, Hungría y Países Bajos; luego, veo un segundo escalón.
Espero que la selección que no está en las quinielas y que dé la sorpresa sea España. Le coge en un cambio de ciclo, con jugadoras que no están en plenitud, pero sí en proceso de estarlo; parecido a Suiza, Serbia o Montenegro.
En la selección española se están haciendo las cosas con criterio. Es un cambio de ciclo escalonado, están entrando jugadoras muy jóvenes y el trabajo se verá a medio plazo, pero esperemos que la imagen sea buena, como en otras situaciones con esta nueva generación.
Ofensivamente, es clave cómo llegue Alicia Fernández. No es porque sea de las nuestras, de las gallegas, sino porque siempre que ha estado bien en las grandes citas, España ha estado muy bien. Si no está mermada, es el faro que debe guiar al equipo. Después, Lyndie Tchaptchet es un talento increíble que en breve será dominante a nivel mundial. Y jugadoras como Somaza, Arroyo o la viguesa Elba Álvarez van entrando a buen nivel. No me olvido de Maddi Bengoetxea que estuvo en el Porriño y la sentimos todavía nuestra.
La selección debe exigirse pensar que puede estar en cuartos, está capacitada. Sería un buen resultado, pero también opino que más importante que eso serán las sensaciones que deje el torneo.