El Concello pide un crédito de 6,5 millones tras devolver 15 a la banca

La amortización de deuda fue obligatoria por no pagar a tiempo a los proveedores


A Coruña / la voz

El pasado 28 de febrero, el anterior gobierno local aprobó una propuesta para modificar los presupuestos del Ayuntamiento con el fin de hacer frente a gastos «de carácter obrigatorio e prioritario». El documento incluía la solicitud de un préstamo por algo más de 6,5 millones de euros, con el que se financiarían obras e infraestructuras en distintos puntos de la ciudad. La partida más abultada superaba los dos millones de euros, con los que se terminaría la obra del polideportivo y la piscina del Castrillón, que la Marea se había comprometido a terminar en el 2017. Ese plazo, como otros, se no se cumplió.

Aunque el gobierno local no había negociado su propuesta, la oposición la dejó pasar en el pleno que se celebró apenas dos semanas después, con el fin de facilitar las inversiones municipales.

Paradójicamente, el inicio del trámite para pedir un crédito de 6,5 millones se produjo apenas dos meses después de que el Ayuntamiento se viese obligado a entregar 15 millones a los bancos. Esos fondos procedían del dinero que había quedado sin utilizar en el año 2017. El gobierno local anterior podría haberlos dedicado a inversiones. De hecho, se anunciaron una serie de mejoras en toda la ciudad que se ejecutarían con los citados 15 millones.

Pero el anterior gobierno local no fue capaz de pagar a tiempo las facturas. En noviembre vulneró el plazo máximo de pago por octavo mes consecutivo y, de acuerdo a la normativa legal, se vio obligado dedicar la práctica totalidad de los 15 millones a pagar la deuda con los bancos.

Unos días más tarde, el gobierno local tuvo que prorrogar el presupuesto del 2018, ya que por cuarto año consecutivo no presentó en plazo el del año siguiente. La oposición reclamó entonces que se aprobase un cambio presupuestario para garantizar las inversiones y el pago de las ayudas municipales a entidades. El gobierno local desoyó esas peticiones e insistió en llevar unos presupuestos a pleno, sin contar con los apoyos para sacarlos.

Como era previsible, fueron rechazados. Solo entonces el ejecutivo de la Marea puso en marcha el cambio que había pedido la oposición, aunque lo tramitó sin negociarlo y ejerciendo una creciente presión sobre las demás formaciones, a las que advirtió que si lo rechazaban estarían «bloqueando» las inversiones.

Como ya se ha indicado, no lo bloquearon. El documento -que incluía la petición del préstamo de 6,5 millones- salió adelante en el pleno del 11 de marzo. Pero no volvió a pleno para su aprobación definitiva hasta el 6 de mayo, cuando se aprobó con el voto de la Marea y el PSOE, y la abstención de los demás grupos.

Los últimos días de mandato

Pese al «carácter obrigatorio e prioritario» de algunos de sus puntos, el mandato terminó sin que la petición de crédito se concretase. El 16 de mayo, diez días antes de las municipales, se completaron los informes previos y el pliego de condiciones. Pero los trámites volvieron a sufrir un parón hasta la toma de posesión del nuevo gobierno, que reactivó las gestiones esta misma semana.

Así, el actual gobierno local va a solicitar un préstamo que el Ayuntamiento tiene previsto solicitar desde febrero -hace cinco meses- con el que se reemplazarán fondos que estaban disponibles dos meses antes- en diciembre-, pero que no se pudieron utilizar por el retraso en el pago de facturas en el que incurrieron sus predecesores. Todo para ejecutar obras que en muchos casos arrastran años de retaso, ya que algunas habían sido comprometidas para el 2017.

Las reformas de los mercados, mejoras en los jardines y obras en los barrios esperan al crédito

Gran parte de los proyectos municipales para este año dependen de la solicitud del crédito que ha retomado el gobierno del PSOE. El préstamo incluye 150.000 euros para financiar obras de rehabilitación en barrios como Labañou, Ciudad Vieja o las Casas de Franco. También estaba previsto pagar numerosos proyectos votados por los vecinos en los presupuestos participativos, como la instalación o reforma de zonas de juegos infantiles en la plaza de Tabacos, Elviña, o las urbanizaciones Valaire y Breogán. Más de 230.000 euros se emplearían en crear nuevos carriles bici o hacer mejoras en los existentes. Algo menos se destinaría a colocar bases de BiciCoruña, y cerca de 83.000 euros se emplearán en mejorar paradas del bus urbano.

La partida más importante, más de dos millones de euros, se dedicará a finalizar el complejo deportivo del Castrillón. Otros 230.000 euros tendrían el objetivo de mejorar el mercado de Adormideras, y también se incluían partidas mucho menos cuantiosas -cerca de 130.000 euros entre las dos- para iniciar las reformas de los mercados de Santa Lucía y Monte Alto, que iban a completarse en próximos años.

El trámite de la mayoría de esas obras apenas se ha iniciado, ya que ni siquiera se había solicitado el préstamo para financiarlas. Así, será necesario completar la operación bancaria y a continuación tramitar la contratación de los trabajos. Así las cosas, será difícil que muchas empiecen este año, más aún teniendo en cuenta que agosto no es un mes hábil, pero si los trámites avanzan las reformas se irán dejando ver en el arranque del próximo año.

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