«No se entiende que gallegos y portugueses vivamos de espaldas en lo musical»

El músico portugués Afonso Dorido presenta en el Miúdo (domingo, 20 h) su proyecto de post rock


Vilagarcía / La Voz

Una guitarra, un loop y su voz. Con esas herramientas va articulando Afonso Dorido (Barcelos, 1982) un discurso a base de incorporar una serie de capas y texturas sonoras que evocan claramente al post rock, y sobre las que, ocasionalmente, añade una tesitura vocal en la que resuenan los ecos de la canción tradicional lusa. Sugerente, muy sugerente. Intenso e introspectivo. Denso, oscuro y al tiempo seductor.

—Esa catarsis de la que habla, ¿es suya o del oyente?

—En primer lugar, es para mí. Luego, puede serlo también para quien me escucha.

—Su último disco está grabado en directo. ¿Es ahí donde realmente se percibe la esencia de este proyecto?

—Sin duda. El directo es mucho más intenso. De hecho prefiero que la gente me descubra en mis conciertos y no a través de mis discos.

—En ese disco solo canta en una canción. ¿Los conciertos son también básicamente instrumentales?

—La voz es una forma de comunicarme pero también lo es la guitarra. La guitarra es muy importante. El próximo disco, que saldrá en enero, por motivos de concepto será totalmente instrumental. Pero en los siguientes volverá a haber voz. Homem em Catarse no es un proyecto instrumental. Lo que me interesa es transmitir, bien sea a través de la voz o de la guitarra, aquello que siento.

—Cuando canta evoca a la música tradicional portuguesa. Sin embargo cuando toca la guitarra suena a post rock. Es una mezcla poco frecuente.

—Sí, así es. Y es perfectamente comprensible. Yo tengo influencias de grupos post rock y del post punk de los 80 pero a la vez soy portugués y mi voz transmite mis raíces. Y esa mezcla se engarza en el resultado final de mi música. Pero no es algo buscado. Es algo que simplemente sale.

—¿Le interesan más las atmósferas que las melodías?

—Sí, eso tiene que ver con los pedales y con las cosas que utilizo. Lo que intento es convertir en sonidos todo aquello por donde la música, la intuición y el sentimiento me llevan. Pero sí, lo que caracteriza mi música y lo que la hace más personal son sus texturas sonoras.

—¿Por qué un proyecto en solitario?

—Yo también toco en otra banda, Indignu, que es un colectivo muy grande. Y me gusta salir de gira con músicos, con técnicos, con un road manager… Pero también me siento bien cuando cojo el coche yo solo y voy por una carretera ?nunca por autopista- para ir a tocar. Homem em Catarse es un proyecto muy personal. Para bien y para mal, tengo toda la libertad para decidir y para hacer.

—Este formato le permite improvisar en directo. ¿Se deja llevar?

—Siempre. Incluso a la hora de escoger las canciones. Nunca tengo un set list. Solo sé cuál va a ser la primera y la última. Por el medio pueden sonar canciones del primer disco, del último… Sí, es verdad que sobre el escenario improviso mucho.

—Cada una de las canciones de su segundo disco, “Viagem Interior”, está dedicada a una ciudad de Portugal. Todas del interior. ¿Por qué no incluyo ninguna del litoral?

—Ese disco es tanto un viaje a mi interior como al interior de Portugal. En Portugal, como pasa también en Galicia, las personas se concentran en la costa, en las ciudades del litoral. Y el interior está despoblado, con las aldeas y las tierras abandonadas. Con este disco quise hacer una llamada de atención colectiva respecto al hecho de que las personas vayamos todas hacia el mismo lado y estemos dando la espalda a nuestras raíces.

—Además de a la geografía también hay referencias al cine. Canciones como “Febre de Sábado à Noite” o “Teremos sempre París”.

—Sí, el cine me gusta mucho. Y creo que además mi música encajaría muy bien en proyectos cinematográficos. Te adelanto que en el disco que saldrá en enero hay una canción que se titula “Mar Adentro” que, lógicamente, está inspirada en esa película. Sí, el cine, la poesía y la música son mis principales fuentes de inspiración para componer.

—Por desgracia conocemos muy pocos músicos portugueses. ¿A qué cree que se debe que no haya más comunicación y relación entre Galicia y Portugal en este ámbito?

—Es cierto, no lo entiendo. Los gallegos y quienes vivimos en el norte de Portugal deberíamos tener una relación mucho más próxima, de hermandad. Pero si tú quieres conocer proyectos musicales portugueses tienes que ir a buscarlos, no te van a llegar. Y al revés nos pasa exactamente igual. En todo caso no creo que vivamos de espaldas unos de otros porque queremos sino porque quienes gobiernan la cultura, de uno y del otro lado del Miño, no hacen nada por aproximarnos. Se preocupan mucho de las comunicaciones por tren o por carretera pero olvidan por completo esa vía comunicación tan importante que es la cultura.

—Una curiosidad, ¿cómo dio con el Miúdo?

—Yo conozco toda Galicia porque me gusta mucho. Y alguna vez vi que algún músico portugués había actuado en el Miúdo. Así que en septiembre, cuando fui a Galicia, fui a Vilagarcía y conocí a Óscar. Hablamos, le enseñé el proyecto y fue todo muy fácil. En cuanto me ha salido una gira por España (actúa en Madrid, León y Zamora) ya he incluido el Miúdo en ella también.

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